Ángeles y Demonios

- 26 may 2009

Durante la sucesión papal, cuatro cardenales son secuestrados y la iglesia católica, amenazada por un antiguo enemigo: los Illuminati. Ante esta situación, Robert Langdon es llamado para ayudar a resolver el misterio que puede llevar a la destrucción del vaticano.

He de decir que cuando El Codigo Da Vinci golpeó las librerías levantando un montón de polvo en torno a la figura e historia de Cristo, no pude resistir la tentación de leerlo.

Como novela policiaca triunfa indudablemente, con todo y sus mil y un exageraciones; no obstante, como documento que pudiera cuestionar la fe católica, como muchos dijeron… es realmente una mala broma. Es decir, la obra es simplemente una historia de ficción que manipula información histórica para generar una novela. En este contexto, el alboroto sólo demuestra que hay un montón de ignorancia allá afuera.

Con este marco asistí algo o muy escéptico al estreno de Ángeles y Demonios. Y sin embargo debo decir que salí complacido pues me topé con una buena historia policiaca, donde el tema religioso lejos de servir de polémica a la turba enardecida, es simplemente el pretexto perfecto para generar un dinámico thriller que no le pide nada a una aventura del 007.

Y cuando menciono al 007 quiero decir que esta nueva cinta, emergida de las letras de Dan Brown, contiene todos los elementos para entretener al público durante dos horas; baste decir que se centra en una amenaza de bomba que volará el Vaticano y parte de Roma si el profesor Langdon no resuelve un acertijo lleno de simbolismos, ambigramas, asesinos, persecuciones, tiroteos, intrigas y… ah sí… algo de religión.

Los hechos suceden a la muerte de un Papa progresista. Justo en esos días de luto, en que el trono de la iglesia está vacante, los cuatro cardenales preferidos para ser el sucesor de San Pedro son secuestrados, presumiblemente por los Illuminati, un grupo que históricamente se opuso al oscurantismo clerical y luchó por difundir la ciencia y su conocimiento… hasta que la lucha entre ambos bandos se volvió más y más violenta, terminando con la desaparición de sus integrantes. La posibilidad de que los Illuminati están de regreso, hace que la policia del Vaticano lleve a Robert Langdon a la sede pontificia, donde se ha recibido el aviso de que cada hora, uno de los cuatro cardenales secuestrados será ejecutado públicamente, hasta que, finalmente, también la misma iglesia católica caiga debido a una bomba de anti-materia escondida en algún lugar del vaticano.

Plagada de exageraciones, de eventos que se resuelven casi milagrosamente, de intentos de homicidio de los que Langdon siempre logra salvar el pellejo, de enigmas que el investigador sbae resolver de manera ágil y superlativa, la cinta increíblemente logra lo que todo thriller policiaco de buen ritmo suele lograr: entretiene.

Claro que hay que decir que este logro es posible gracias en mucho, a un cast envidiable: Tom Hanks en el rol de Langdon, Ewan McGregor como el joven Camerlengo, figura donde descansa el poder papal durante el momento de la sucesión; Stellan Skarsgard como el Comandante de la Guardia Suiza y la guapa Vittoria Ayelet Zurer, quien interpreta el papel de una científica venida del laboratorio suizo de donde la anti-materia fue robada y juega obviamente, el rol de la contraparte femenina de Langdon.

En fin, que se trata de una buena cinta para cualquier fin de semana, amena, emocionante, bien actuada… aunque claro, novela de ficción y aventuras cien por ciento; de modo que si ustedes están en esa sintonía, Ángeles y Demonios, indudablemente es la opción.

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Categorías: Críticas, Películas

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