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La perfecta mancuerna de dos entes de tenebrosa naturaleza artística. ![]() Newsletter
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Estás en: home » películas » película Charlie y la fábrica de chocolate Charlie y la fábrica de chocolate (Charlie and the Chocolate Factory, EUA, 2005)
Por Luis Acarameladamente bizarra
Hans Christian Andersen, los hermanos Grimm, Charles Perrault, cualquiera de ellos nos podría narrar un dulce cuento clásico, uno de brujas y princesas, caperuzas y hadas, soldados de plomo o sastres valientes; después de todo, de eso están hechas las historias para niños… o al menos casi todas, porque ocasionalmente encontramos otras, donde hay creaturitas monstruosas llamadas Gremlins, insectos enormes viajando en duraznos gigantes o extraños dueños de fábricas de chocolate que proporcionan a los niños odiosos, severos castigos de moderna inquisición… pero ¿quién podría soñar con semejantes narraciones? La respuesta: Roald Dahl. Dahl, novelista que perdió hermana y padre a los tres años, que pasara su juventud en un colegio inglés que odió y que de adulto debió sobreponerse a la muerte de su hija mayor y a la enfermedad de su hijo de tres años, quien tras un accidente automovilístico sufrió daño cerebral, no podía escribir cuentos exentos de la amarga y macabra sonrisa de la vida. De este modo, Charlie y la Fábrica de Chocolates es la perfecta mancuerna de dos entes de tenebrosa naturaleza artística, que asociados con uno de los camaleones más talentosos, Johnny Depp, logran una historia profundamente estrambótica, de buen ritmo, que si bien no será del gusto de todos, es innegable su perfecta manufactura. Brevemente el azucarado argumento: Willie Wonka es el dueño de una fábrica de chocolates... y no cualquier fábrica, de hecho, la más grande del mundo; un lugar al que nadie ha entrado desde hace muchos años, cuando misteriosamente se despidiera a todos sus trabajadores y cuya producción de golosinas es desde entonces, uno de los más grandes misterios de la industria. Cierto día, Mr. Wonka hace pública una promoción: dentro de su enorme producción, ha escondido 5 boletos dorados y aquellos niños que los encuentren, podrán visitar junto con un familiar, la enigmática factoría. Los cinco afortunados resultan ser pequeños que han perdido de una u otra forma la inocencia y que han encontrado la alegría en las cosas materiales y no en los valores universales; todos menos uno: Charlie, venido de una familia muy pobre y quien será el más favorecido de ellos al recibir un premio más grande de lo que cualquiera hubiera imaginado y que a la par de éste, enseñara a Mr. Wonka, una lección que cambiará su vida para siempre. Aquellos que hayan leído el libro, comprenderán que la labor de llevarlo al cine no era un bombón; los mundos imaginados por Dahl, si bien son dramáticamente creativos, también resultan tremendamente complejos en términos de producción. De allí que resulte admirable la dirección artística de la cinta, traduciendo en visuales el empalogoso emporio creado por su autor, incluídos los chicles de todos los sabores (conteniendo por supuesto sopa y roast beef), las ardillas obreras, la cascada de chocolate, el pasto comestible, los televisores teletransportadores y por supuesto, el elevador capaz de ir hacia arriba y hacia abajo… o a izquierda y derecha. Burton, director, se da gusto cual niño en confitería, preparando una cinta de todo su estilo, que lejos de estancarse, evoluciona hacia destinos cada vez más fantásticos; así, nuevamente se engolosina al poder trabajar con muchas de sus personalidades preferidas, incluídos el inconfundible Danny Elfman en la música, Helena Bonham Carter (oootra vez la misma musa), como la madre de Charlie, y el consentido Johnny Depp, quien muta en un sui generis Willie Wonka de perturbadora mirada, ataviado cual estrella de rock y con una extraña personalidad sadico-esquizofrenica que me hace tomar en serio el rumor de que el rol estaba pensado originalmente para Marilyn Manson. Acompañándole en el protagónico, el papel de Charlie lo obtuvo Freddie Highmore, quién fue recomendado por Depp después de trabajar juntos en Finding Neverland. Todos ellos bajo la almibarada batuta del oscuro director, dan vida a esta extravagante fábula que muchos califican ya superior a la protagonizada por Gene Wilder en 1971, que si bien no obtuvo el éxito comercial esperado, sí se convirtió en una referencia clásica e inevitable. No se trata de un bombón para todos los criterios, habra incluso quienes la hallen hostigante, pues su colosal formato IMAX, su target infantil, look estrafalario, ácido humor y la narración per se, no son de lo más clásico y aceptado en el mercado, sin embargo, eso no es una limitante para afirmar que dentro de su estética y estilo, la cinta es profundamente original y un logro más para sus creadores, especialmente para Burton, Depp y sobre todo para Dahl, quien ha pasado ya a la historia como uno de los más grandes y oscuros narradores de cuentos para niños... y no tan niños. Hasta aquí la sacarosa en la columna. Este Rey de chocolate con nariz de cacahuate se va a casa con su Princesa caramelo y su heredero pirulí. Nos videamos. Ciudad de México, 31 Julio 2005
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Charlie y la fábrica de chocolate
(Charlie and the Chocolate Factory) |
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