La Red Social

- 14 Oct 2010

Harvard. Otoño 2003. Mark Zuckerberg comienza un sitio web que daría pie a una serie de eventos que se convertirán en Facebook. Un proyecto que comenzó en el dormitorio universitario se transforma en una red social mundial y una revolución de la comunicación. Seis años y 500 millones de usuarios después, Zuckerberg es el multimillonario más joven de la historia. El camino no ha sido fácil y han existido pleitos legales –y personales- relevantes. Esta es la historia de Facebook.

Entretenida. Cínica. Fría pero íntima. Vertiginosa en ritmo, impactante en su significado. Llena de diálogos, con las palabras como peso importante en lo que se narra. Ambiciosa. Pero, esperen: ¿Hablamos de la película La Red Social, o del propio Facebook?

Para quien busque sólo una valoración general, digamos que el botón de “Me gusta” ha sido presionado. Muchas veces, y con fuerza. De existir un “Me gusta mucho”, ese sería el botón a usar.

Ahora, permítanme retomar el punto inicial: La descripción de La Red Social es de la cinta pero al miso tiempo los es también del mismo Facebook, ese sitio y “concepto” cuyo origen nos narra el director David Fincher, a través del magistral guión de Aaron Sorkin.

Entretenida. Dos horas que pasan volando, cuya única caída de ritmo es una pausa final para respirar, justo en la parte final, a manera de cierre, de pausa para recuperar el aliento

Cínica. Porque la historia se presta, porque el origen de la que hoy es una de las aplicaciones web más famosas del mundo implica un toque cínico, y porque se atreve a narrar el origen a través de dos juicios en los que Mark Zuckerberg se enfrenta a amigos y enemigos.

Fría, tomando cierta distancia de los protagonistas pero, al mismo tiempo, mostrando intimidad y dejando ver lo que sucede en cada uno. Como el perfil de nuestros amigos: cercano pero virtual e intangible.

Vertiginosa, ágil, trepidante, con frases y diálogos que marcan el ritmo de la historia; como un proyecto que ha de entregarse en breve, como un sitio web que debe salir justo ahora. Quienes conocen el trabajo de Sorkin (la serie The West Wing) saben que es excepcional en los diálogos, la ilación de sucesos y personajes, y el ritmo frenético de sus conversaciones y entre líneas.

Ambiciosa. Porque el director sabe que se enfrenta a un tema aparentemente simple pero lleno de lecturas complejas, de moral y ambición, de un ambiente geek y una temática que podría alejar a cierta audiencia (al fin y al cabo no a todos les interesa cómo se creó una empresa conocida) pero, al mismo tiempo, de un “algo” que atrae a medio mundo, que promete ingresos y atención desde el inicio y que no por ello se limita a una cinta de adolescentes creativos dirigida a complacer a los mismos usuarios de la Red Social que se narra.

Fincher (Seven, Zodiac, El curioso caso de Benjamin Button) es, sin duda, uno de los mejores directores actuales, y esta cinta no es la excepción. Explotando la riqueza de un guión inteligente (anoten desde ya a Sorkin como candidato a todos los premios de guión adaptado, basado en el libro de Ben Mezrich), Fincher nos ofrece un acercamiento brutal y fluido al mundo de la competencia y pertenencia universitarias, y nos presenta un par de juicios contados en paralelo: la ambición peleada con la amistad, y la ambición peleada con los derechos de propiedad intelectual.

Pero la virtud de Fincher no es la de narrar una cinta más de abogados o una de amistades en entredicho, o una que nos lleve (por enésima vez) a las fiestas de las fraternidades y el desenfreno. No. La virtud es hacerlo todo de manera casi impecable, narrando lo que pasa (la secuencia paralela de la fiesta y el nacimiento del primer sitio web es impresionante, por ejemplo), adentrándonos en un Campus donde el protagonista se enfrenta poco a poco a todo y a todos, y llevándonos de la mano a un mundo donde (con ciertas licencias en forma y fondo, cierto) podemos apreciar el nacimiento de una empresa que hoy mueve al mundo como pocas lo hacen.

Si nos limitamos a la parte técnica y de lenguaje fílmico, el trabajo es brutal. La cámara nos lleva por el campus universitario y por la vida y eventos de los implicados, pero no lo hace de una forma sencilla: la maravillosa edición y un tremendo diseño de sonido nos llevan, con un score incisivo de Atticus Ross y Trent Reznor, a una historia dinámica en la que desde la escena inicial nos subimos a un tren en movimiento. El tren del proceso que dio pie a una empresa que hoy cuenta con más de 500 millones de usuarios.

Aquí lo más destacable, es quizás el hecho de que el director no nos cuenta una historia absurda de jóvenes, ni llena de lugares comunes o excesos técnicos o legales, sino que nos ofrece una historia rica, llena de dobles lecturas, en la que aún los que no forman parte del mundo del desarrollo online podrán entrar, y aún los que no tengan mucho interés en el mundo empresarial podrán disfrutar.

Es cierto que, como ya indiqué, hay ciertas licencias (los que trabajamos en el mundo online sabemos que no todo se crea a esa velocidad; el tema legal y accionarial se reduce mucho para ser comprensible), pero al final no hay nada imperdonable y no hay ningún intento mayúsculo por jugar con la inteligencia del espectador.

Los (obviamente) jóvenes actores son todos más que correctos (y algunos, como Eisenberg, son excepcionales) y son ya parte del selecto grupo de nombres que veremos en todos lados en un futuro cercano: un parlanchín y sagaz Jesse Eisenberg (Mark Zuckerberg), una seria Rooney Mara (Erica Albright), un duplicado Armie Hammer (Cameron Winklevoss yTyler Winklevos, sí, los dos roles), el amigo y conflicto Andrew Garfield ( Eduardo Saverin ) y hasta un ‘actor’ de rol correcto como Justin Timberlake (Sean Parker, el fundador de Napster).

En definitiva, una de las mejores cintas del año, una seria candidata a todos los premios serios, y una cinta que vale la pena ver. Seguro que la recaudación será buena pero no explosiva (el costo no fue tan alto, pero por el tema y audiencia tampoco se espera un acceso masivo del todo), y -sin duda- dejará un buen sabor de boca a quien se meta a la sala.

Pero, ¿de qué trata exactamente? De la ambición, del poder creativo, de las decisiones, de la amistad que se enfrenta al dinero, del poder, de la exclusividad, del conflicto de unir todo. Decir más o narrar más detalles sería quitarles el gusto de descubrirlo y disfrutarlo en persona.

Como detalle curioso, si nos fijamos en la primera escena (un diálogo de pareja) podemos entrever que todo comenzó por ambición y despechos amorosos. La reflexión (entendiendo que esto es una película, basada en un libro, y no necesariamente lo que pasó en la vida real) sería obvia: ¿Pudo haber cambiado todo si esa conversación no hubiera sucedido, si el primer sitio web descrito no se hubiera creado?

Como cierre, y para quienes gusten de las cifras, algunos datos de Facebook: 500 millones de usuarios, (¡el 50% de los cuales entra cada día!), 900 millones de páginas, eventos y grupos, 70 traducciones a otros idiomas. 1 película que narra su origen. Corrijo: No sólo una película. Una gran película. ”¡Comparte estas cifras en Twitter!”

El status es simple de actualizar: ¡Una cinta genial! Y tú, ¿Qué estás pensando? ¿Listo para darle al botón de “Me gusta”?

Categorías: Críticas, Imperdonables

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2 comentarios para “La Red Social”

  1. Jesús C.

    15. Oct, 2010

    Ya la quiero ver 🙂

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  2. Viajalo

    15. Oct, 2010

    La aparicón de la película ‘The Social Network’ nos da una idea en lo que se ha convertido Facebook, en un fenómeno social que pocas veces hemos visto…

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